Periodismo en Línea - Según diversos medios norteamericanos, Cho plasmó en una misiva sus quejas y las acciones que se disponía a cometer. “Ustedes me obligaron a hacerlo”, concluye la nota. Al parecer, el tirador habría tomado antidepresivos, y paulatinamente se había vuelto más violento y errático. En la nota dejada en su dormitorio criticaba con desprecio a los “niños ricos”, los “charlatanes mentirosos” de la universidad y la “degeneración”.
El diario The Chicago Tribune, también revela que el homicida había mostrado conductas extrañas, como provocar un pequeño incendio en la residencia donde duermen los estudiantes o acechar a varias compañeras de clase.
De hecho la versión de la profesora Carolyn Rude, del Departamento de Literatura Inglesa de la universidad, confirma dichas versiones que revelan un evidente desorden psicológico. Según esta docente, el joven asiático escribía textos tan “perturbadores” que fue enviado a un terapeuta de la institución. Aunque no conocía personalmente al agresor, Rude explicó que había hablado con su colega Lucinda Roy, directora de Creación Literaria del departamento, quien sí tuvo a Cho en una de sus clases, y lo describió como un ser “perturbado”.
Las investigaciones policiales también confirman que Cho era un tipo solitario, con pocos amigos y con una vida rutinaria difícil escudriñar.
Infidelidad
Según dijo un estudiante de Taiwán en una entrevista con el canal taiwanés CTI, la matanza comenzó tras una pelea del asesino con su novia por una supuesta infidelidad. Cho mató a su pareja y a otro hombre que quiso mediar en la discusión, en una residencia de la universidad.
Unas dos horas más tarde se produjo otro tiroteo en el lado opuesto del campus, en el que murieron otras 30 personas. De los 15 heridos, 12 siguen en el hospital en condición estable.
Según las autoridades, Cho llegó a Estados Unidos en 1992 y contaba, como “residente a largo plazo”, con una “green card”, es decir, con permiso de residencia. Este status permite en el estado de Virginia comprar armas como cualquier ciudadano estadounidense.
Bien armado
El jefe de seguridad de la universidad, Wendell Flinchum, confirmó que Cho vivía en una residencia estudiantil del campus y que llevaba dos armas, una de 9 y otra de 22 milímetros. Los análisis de balística indican que una de las armas fue usada en ambos tiroteos. No es una prueba definitiva de que Cho haya estado en los dos sitios, pero sustenta esta hipótesis, dijo Flinchum.
Los padres de Cho viven en la ciudad de Centreville, cerca de la capital, Washington, a más de 700 kilómetros del lugar del hecho, y al parecer regentean una tintorería. El canal CNN mostró imágenes de la casa de la familia prolijamente pintada de blanco. “El (Cho) era muy tranquilo, siempre se mantenía alejado de los demás”, dijo un vecino al Chicago Tribune. El cartero Rod Wells, que entrega el correo a la familia desde hace tiempo, describió a la madre y el padre como personas muy simpáticas y amables.
Entre los muertos hay dos profesores, el israelí de 75 años Liviu Librescu, que enseñaba mecánica y aeronáutica, y el profesor de alemán Christopher Bishop. También fallecieron dos estudiantes hispanos, nuestro compatriota peruano Daniel Pérez Cueva, de 21 años, y el
18.04.2007 0:04 AM
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