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CazadorNatascha quería decapitar a su secuestrador

En reveladora entrevista en prensa y TV la joven secuestrada durante 8 años cuenta que su captor Wolfgang Priklopil sufría de Paranoia y que escapó a pesar que podría ser asesinada en el intento
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Periodismo en Línea - Natascha Kampusch, la joven austríaca que estuvo secuestrada durante ocho años y que hace dos semanas logró escaparse, se dejó ver ayer en entrevistas en la prensa y la televisión de su país, y aseguró que siempre tuvo en su cabeza la intención de huir, y que incluso llegó a soñar con decapitar a su captor.

“Sólo pensaba en escapar. Siempre pensé en cuál podría ser el momento adecuado, no podía arriesgarme”, dijo Natascha en la primera entrevista publicada en la revista austríaca News. Ahí también aseguró que tuvo “pensamientos malos. A veces soñé con decapitarlo –a su secuestrador– si hubiese tenido un hacha”, contó.

Natascha fue secuestrada el 2 de marzo de 1998 cuando tenía diez años por Wolfgang Priklopil, quien la retuvo durante más de ocho años encerrada en un zulo de su casa en Strasshof, un suburbio de Viena. Pocas horas después de que lograra escapar, el 23 de agosto pasado, el captor, de 44 años, se suicidó.

Según declaró la joven a la revista, su secuestrador sufría de paranoia. “Un intento fallido hubiese significado correr el peligro de no salir nunca más del sótano”. Asimismo, dio algunos detalles de su fuga. “Corrí cuando vi que él estaba hablando por teléfono. En varios jardines pequeños salté simplemente sobre el cerco, en pánico, como en una película de acción”.

La joven también dio una entrevista que duró unos 20 minutos a la cadena pública austríaca ORF. Vistió jeans y una camisa violeta, y en la cabeza lució una larga bufanda que llegaba hasta su cintura. Se dijo que no mostraría el rostro, pero sus cuidadores señalaron que ella misma decidió aparecer en publico sin que su cara sea deformada.

“Me siento bien, dadas las circunstancias. Lo que más hago es intentar relajarme”, dijo. El periodista Christoph Feurstein, quien la entrevistó, señaló que la chica “es guapa” y aparece “equilibrada y segura de sí misma”, pero también tensa. Contestó las preguntas detalladamente, y con frecuencia cerraba los ojos al pensar y hablar.

Natascha expresó que le gustaría estudiar sicología, periodismo o derecho. “Tengo dos proyectos: uno para las mujeres mexicanas secuestradas, torturadas y violadas, y otro para las personas que sufren de hambruna en Africa”, afirmó.

Entre estos planes destaca el de crear una fundación para ayudar a otras personas que hayan pasado por su trance, como por ejemplo las mujeres secuestradas en México.

"Hay una región donde muchas mujeres son secuestradas antes o después de acudir a su trabajo y luego son maltratadas y asesinadas. Quiero usar el dinero para evitar que se produzcan más de esos casos", dijo en clara referencia a los crímenes de Ciudad Juárez, en el norte de México.

La joven de 18 años dijo que desde el primer momento de su rapto, el 2 de marzo de 1998, sentía que era "más fuerte" que su secuestrador, el técnico de electrónica Wolfgang Priklopil, que terminó suicidándose tras la huida de Natascha el pasado 23 de agosto.

No sintió temor


"El tenía una personalidad muy inestable. Eso se debió a la falta de protección recibida", comentó. Aseguró que durante su rapto no sintió "ningún miedo" porque su secuestrador le dijo que si sus padres pagaban un rescate por ella iba a poder volver a casa "el mismo día o el siguiente".

"Estaba segura de que me iba a matar de todos los modos, por lo que pensé que lo mejor era usar los últimos minutos u horas de mi vida de forma útil para intentar hacer de algo, huir o hablar con él", manifestó.

"Le dije que eso no tendría éxito y que al final la policía iba a encontrarle", señaló y agregó que "al principio estaba segura de que la policía me iba a encontrar y de que todo iba a terminar bien".

Pero la realidad fue que Priklopil no la dejó salir del escondite subterráneo de seis metros cuadrados hasta medio año más tarde, y entonces sólo para permitirle subir a su casa para asearse en el cuarto de baño.

"Al principio estaba muy desesperada y furiosa, con rabia porque no cambié de acera (cuando vio el auto de Priklopil en la mañana de su secuestro) o porque no fui a la escuela con mi madre", dijo. "Creo que si (Prikolpil) no me hubiese dejado subir a la casa, hubiese enloquecido", describió la joven su desesperación.

Revistas, radio y Navidad


Explicó que durante los dos primeros años su única fuente de información fueron revistas semanales, hasta que su captor le permitió escuchar la radio. De esta forma se informó sobre el mundo exterior y también recibió noticias sobre la búsqueda policial de su propia persona.

Relató que de alguna forma "obligó" a su captor a celebrar Navidades y otras festividades con él. "Me hacía regalos. Porque otros niños podían comprarse cosas. Yo no me podía comprar nada allí dentro. Aparentemente, él opinaba que de esta forma me podía equiparar con las personas de afuera", dijo.

"Creo que tenía muy mala consciencia. Pero él intentaba negarlo. Eso demostraba justamente que tenía mala consciencia", agregó.

Aseguró que nunca se sintió sola, ya que "en mi corazón estaba mi familia y recuerdos felices. Un día me juré que iba a crecer, a ser más fuerte para poder liberarme".

Ese día llegó el pasado 23 de agosto, cuando Kampusch notó que Priklopil, distraído con una llamada telefónica, se alejaba mientras ella pasaba la aspiradora por el auto, y se dijo: "ahora o nunca", tras lo cual huyó a una casa vecina en busca de auxilio. Dijo que a lo largo de los ocho años siempre pensaba en las cosas que se estaba perdiendo, como por ejemplo "un novio".

"Siempre traté de ser igual o mejor que las personas de fuera, sobre todo en lo que se refiere a la educación escolar. Siempre sentí que tenía una déficit. Por eso traté de aprender cosas", dijo. En la última etapa del secuestro Priklopil salía a la calle con su víctima pero la mantuvo callada bajo amenazas de matar a cualquier persona con la que ella quisiera ponerse en contacto. "No podía arriesgarme", explicó.

Sobre sus sueños para el futuro señaló que desea hacer "un crucero junto con su familia", además de realizar "un viaje de fin de curso si es que logro terminar la secundaria". Más de 120 canales de televisión de todo el mundo solicitaron emitir al menos parte de lo que en Austria se ha calificado ya como "la entrevista del año".

Publicado 06 de setiembre 2006