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El aniversario ha revivido recuerdos traumáticos de la jornada en la que murieron casi 3.000 personas a manos de Al Qaeda y ha aguzado el debate, en un año electoral, sobre si Estados Unidos, inmerso en un conflicto cruel en Irak, está seguro.
Con los índices de aprobación a la baja por la impopular guerra en Irak, el presidente George W. Bush tenía previsto asistir a las ceremonias que tendrán lugar en los sitios de los atentados y utilizará el aniversario para renovar su promesa de continuar con su guerra contra el terrorismo.
"Aún hay un enemigo ahí fuera al que le gustaría infligir el mismo daño de nuevo", dijo Bush el domingo tras visitar la Zona Cero de Nueva York, donde se levantaban las Torres Gemelas del World Trade Center.
Añadió que esta jornada era también "un día de renovada determinación".
Los atentados con aviones secuestrados convirtieron a Bush en el presidente de la guerra y en un principio consiguió un amplio respaldo de los estadounidenses al atacar a Al Qaeda y los talibanes en Afganistán.
Sin embargo, esa cálida acogida se enfrió con el aumento de bajas en la guerra de Irak y el fracaso en capturar al líder de Al Qaeda, Osama bin Laden.
Enfrentado a la amenaza de que los demócratas puedan hacerse con el control del Congreso en las elecciones de noviembre, Bush ha estado reforzando sus credenciales de seguridad nacional, al igual que hizo con éxito en la campaña por la reelección en 2004.
Pese a que la Casa Blanca insistió en que el discurso de Bush desde el Despacho Oval no iba a ser sobre política, las imágenes del comandante en jefe en solemne retrospección el domingo son un momento de calma frente al toque de tambores de la guerra de Irak.
Además de acudir con su esposa Laura a las conmemoraciones, Bush se reunirá con los bomberos de Nueva York, visitará Shanksville (Pensilvania), donde se estrelló un avión tras una revuelta de pasajeros, y asistirá a las ceremonias en el Pentágono.
El quinto aniversario ha generado un acalorado debate sobre si Estados Unidos es más seguro. Bush, el vicepresidente Dick Cheney y otros destacados responsables dicen que la seguridad ha mejorado.
Pero Richard Ben-Veniste, miembro de la comisión que investigó los atentados, dijo que los americanos se sienten menos seguros por el fracaso en llevar a Osama bin Laden ante los tribunales.
"No hemos matado ni capturado a Osama bin Laden cinco años después del 11 de septiembre. Y sigue siendo el centro espiritual, ideológico, y quizás operativo para los extremistas islamistas que quieren matarnos", dijo al programa "This Week" de ABC News.
Publicado 11 de setiembre 2006
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